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Nov. 14th, 2010

zorro

fujisan

Y por fin, el monte Fuij.

 




El día no era muy bueno para hacer fotos, pero el hecho de ver sólo la silueta del monte relleno con un color homogéneo, salvo por la nieve, lo hacía casi irreal.
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Nov. 11th, 2010

zorro

empiezan las despedidas

Sabiendo que va a dar muuucho juego para algunos que yo me sé (básicamente al cuarteto jl-n-xc-gb), he aquí una foto de mi clase:



Como primer comentario tengo que decir que sí, soy el fósil de la clase, quitando al profesor. Creo que el segundo mayor de la clase tiene 22 años... y continuando con los autocomentarios, soy de los que se medio entera en clase. La mayoría de la peña, chinos y coreanos, tienen especial facilidad para el japonés, además de llevar más tiempo que yo en Japón. Hacía tiempo que no estaba en el grupo de los que andan arrastrándose para seguir las explicaciones en clase, y la verdad, qué esfuerzos a diario para poder estar a la altura. Pero oye, que pa eso hemos venido.

Tenemos tres profesores diferentes: Hosone sensei (el de la foto), Kanno sensei (nuestra tutora) y Suzuki sensei. El primero es un abuelete que se le va la pinza de lo lindo, pero el tío es un cachondo. De hecho, parece que tiempo ha se dedicó a ser humorista, en inglés.

Kanno sensei hace un poco de madre: la escuela es responsable en cierta medida de los alumnos cuya visa es de "estudiante" por parte de la escuela, y siendo la mayoría (ejem) jóvenes, echa broncas cual madre. A esta señora, por algún extraño motivo, le caí en gracia desde el principio; por lo que me ha dejado entrever, al principio me veía un poco perdido, pero ha visto que me he esforzado para intentar estar al nivel del resto. Lo que de verdad ha pasado es que, toda la gramática que explicó al principio ya la sabía, pero como acababa de llegar a Japón, aún me costaba mucho entender las clases; como ya han pasado varios meses, me he hecho al oído... aunque también he puesto de mi parte, claro :)

Resulta que Kanno sensei, al tenerme en pañitos, está muy triste de que me vaya y ha organizado una comida de despedida que hemos hecho hoy. No sé cómo se las ha apañado, pero ha hecho una encerrona a todos y nadie se ha escaqueado... A tanto llega el nivel de "el niño de mis ojos" que en un momento dado en la comida dice: "bueno, id pensando todos en unas palabras de despedida para jcé". Claro está que hay gente con la que he tenido un trato más cercano, otras con las que menos y gente que directamente no me sabía cómo ni se llamaban. No veas el panorama de estos últimos a la hora de despedirse: "bueno, ha sido un gusto estudiar contigo, vuelve pronto a Japón cuando puedas. Adiós". Poesía pura.

Hale, y aprovecho para poner más fotos de sitios en los que he estado:


(Jardines del Palacio del Emperador)


(Parque Koishikawa kourakuen)

En la foto tenemos presente al espíritu del parque presente, velando para que las fotos salgan bien... Joder qué susto me pegué al verlo. Por cierto, que kourakuen (後楽園) significa algo como "jardín del placer sumo" ("sumo" de "máximo", no del deporte japonés).
後: último
楽: placer
園: jardín
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Nov. 3rd, 2010

zorro

una de turisteo: tokyo tower y asakusa

 Parece que dejé el listón bastante alto con la anterior entrada, así que es posible que ésta no esté a la altura... pero es lo que hay.

El otro día, aprovechando un día bastante despejado, estuve en la torre de Tokyo, una estructura semejante a la Torre Eiffel.




La gracia de esto, como suele pasar con este tipo de construcciones, son las vistas. Los cachondos han puesto un mirador a media altura, para ponerte la miel en los labios, y un mirador a precio "importante" en la parte más alta. Como me debo a vosotros para que conozcáis todo-todo-todo de Japón, subí arriba del todo (ya pasaré factura proporcional)




Lo que se ve al fondo es Sinjuku.



Lo que se ve aquí, prácticamente en sentido opuesto a la anterior fotografía, es el área de Tokyo centro. No hay mucho más que decir sobre esto, salvo que el día era espléndido y las vistas eran magníficas... estuve un buen rato allí, casi hasta la puesta del sol. 

Y otro sitio de turismo al que fui el fin de semana pasado es Asakusa, donde está el templo budista más grande de Tokyo. Hay alrededor un mercadillo muy animado con mogollón de puestos de comida. Una de las estampas más fotografiadas es la "Kaminari mon" o "puerta del trueno" (así sacan luego en los mangas esos golpes con nombres tan suntuosos), que es lo que está escrito en el farolillo. Bueno, "illo", es un decir.



El de detrás sabía que iba a aperecer en este blog, y no quería perder su momento de gloria
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Oct. 29th, 2010

zorro

mariconeo por shinjuku ni chome (II)

 Después de la primera entrega del ambiente por Tokyo, vamos con la segunda. Esta vez con material audiovisual, aplicación interactiva para Windows y Linux... para Mac aún no hay XD

Primero vamos con un vídeo que grabé por las calles del Shinjuku ni choome.




El vídeo es bastante autoexplicativo... así que vamos a por los locales en sí.

Después de tener más experiencia en los bares nipones, me he dado cuenta de que hay varios factores en común. El más importante, que ocurre en todos los comercios de Japón es que el cliente es el amo del calabozo. Nada más entrar en cualquier tienda, comercio, bar o restaurante, te dicen un "irasshaimaseee" que es como un "bienvenido". Lo curioso del tema es que si entras en un restaurante, el primer camarero que te ve entrar grita un "irasshaimase" y acto seguido, todo el personal lo grita igualmente, hasta el cocinero que está en la cocina.

Esto puede parecer un poco violento al principio en el caso de que quieras entrar discretamente, como pretendía al principio. También resulta curioso y, sin embargo, luego te acostumbras. Es como un "sabemos que estás aquí, enseguida te hacemos caso". De hecho, a veces pensando en situaciones semejantes en España, ¿quién no se ha visto en la tesitura de estar en un local y preguntarse si el camarero se ha dado cuenta de que estás allí?

Por supuesto, cuando te largas del local en cuestión, el "gracias por su visita" por parte de todo el personal tampoco falta. 

Tanto te acostumbras a esto, que cuando por alguna razón en alguna tienda no te dicen el "bienvenido", te sientes ignorado. Esto mismo me ha pasado cuando iba a los sitios de ambiente para guiris en Tokyo: al entrar y no oir la bienvenida, me sentí ninguneado. Es más, puedes entrar, tomarte algo y largarte, que nadie puede haber notado tu presencia (que es igual que puede pasar en España, vaya).

El segundo factor que comparten todos los bares es que son todos muy pequeños, de, a lo sumo, 15 m2.  Suelen caber unas 10 personas como máximo, quitando alguna excepción. Por supuesto, todo de lo que estoy hablando es de los 8 ó 10 bares en los que he estado.

Quizá por el tamaño del bar, el trato con el cliente es especialmente cercano. Siempre te dan conversación y el bar suele estar siempre muy animado, aunque solo haya dos personas y alguien del bar. Y es que el papel del camarero no se limita a servir bebidas, sino que tiene un papel de "animador", como si de un presentador de un programa de noche se tratase. Lo que me ha resultado curioso es que la proporción de clientes / personal de bar es de más o menos 3 / 1. Vamos, que el bar es pequeño, y encima se mete a más gente. Muchas veces, si la clientela está sosa o no muy animada, los propios camareros charlan entre sí muy jocosamente.



Este es el bar 野犬基地 (yakenkishi) o "guarida del perro vagabundo". El de la derecha es el dueño del bar y el de la izquierda es un animador. ¿Por qué está disfrazado de berenjena? Pues ni puta idea. Cuando llegué ya estaba así, pero muy probablemente sea por el factor "animación". Anda que no me reí esa noche...

Por cierto, que a los dueños de los bares se les llama "mamá", y clientes y camareros se refieren a él como tal. Curioso.

En este bar en concreto había una tele en donde ponían vídeos y música proveniente de un ordenador. A veces algún cliente cogía el teclado y él mismo hacía de DJ, poniendo vídeos de youtube o lo que fuera. En una de estas hubo un mini duelo de petardeo japonés vs español bastante chulo... creo que ganaron ellos :) El vídeo definitivo por parte nipona fue este:


La canción es mala hasta decir basta; pero el factor "petardeo" lo tiene por las nubes...

(Minomoni se llama el grupo)



Este bar es el famoso "Base", al que al final entré con mi colega Take, a la derecha. En en centro, "mamá". Aunque no se ven bien los bares en sí, son todos bastante sencillotes en decoración, semejantes al "Hot" de Madrid.

Y ya por último, el último factor en común de todos los bares: ¿cómo es posible que cabiendo tan poca clientela se pueda tener tanto personal y encima tener ganancias? Pues porque las cervezas te salen a 800 yenes (8 euros al cambio) en los sitios más baratos. Me han llegado a cobrar 1500 yenes por una bebida, sin ser copa. Esto, en los bares de guiris, no ocurre.

Y cuando te largas, además de un "gracias por haber venido" por parte de todo el mundo, "mamá" sale hasta la puerta a despedirte y perdirte que vuelvas otro día...

El próximo día trasnocharé para ir a una fiestecilla que pinta bien. Eso si el tifón que se nos viene encima lo permite.
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Oct. 24th, 2010

zorro

ya han pasado dos meses

 ... y pico. Cómo pasa el tiempo.

Balance hasta ahora: no sé si es porque ya puedo empezar a hacer la cuenta atrás de los días que me quedan, pero ahora es cuando tengo muchas ganas de quedarme. No es que antes estuviera mal...  aunque sí que tenía muchos días en los que pensaba un "qué coño hago aquí".

Supongo que también ayuda el que aquí esté haciendo una vida contemplativa bastante cómoda: mi única obligación es estudiar, y aún con todo, es optativo. Claro que también tengo como obligación teneros contentos con el blog. Esto me lo tomo más relajadadamente.

También me voy pispando más del japonés. Sigo entendiendo bastante poco de la tele cuando la veo, pero al menos ya puedo tener conversaciones "decentes" en un entorno coloquial.

En cuanto a la decisión que tomé de estar en una familia de acogida, hay cosas buenas y malas intrínsecamente asociadas a ella. Las cosas buenas son:

- Conversación en japo: fundamental y el motivo principal por el que tomé esta decisión
- Costumbres japonesas: cocina, especialmente, y la vida cotidiana.
- Compañía: la verdad es que no valoraba esto, pero cuando estuve de viaje por Kioto y demás sitios, una semana "yo solo" es mucho tiempo, y agradecí mucho el volver con ellos. 

Y ahora, lo malo: 

- Estoy bastante lejos de Tokyo centro, y me pego mis viajes en bicicleta a diario cada mañana para ir hasta la estación, amén de tener que tragarme los famosos trenes abarrotados de Japón. También implica que para salir de marcha tengo que tener en cuenta los trenes de vuelta y no puedo quedarme todo el tiempo que quisiera.
- El no poder hacer "lo que quiero con mi pelo". Creo que llevo ya tiempo viviendo solo y me he acostumbrado ya a hacer lo que me venga en gana en el momento que quiero. En realidad, papá ya me ha dicho que haga un poco lo que quiera, pero que avise un poco de lo que voy a hacer...
- Cocina: en general, todo lo que me han hecho está bastante bueno, pero claro está que hay cosas que me gustan más que otras. Y, como en todas las familias, el repertorio es limitado y se repite bastante. También está el gran momento en el que hacen el megaguiso que dura varios días, y tenemos megaguiso, sin exagerar, hasta para desayunar.

Ya se me va pasando el estado de "flipe continuo" que he mantenido hasta hace poco... supongo que me voy acostumbrando a lo que hay aquí. Lo que todavía me flipa es el civismo que hay. Lo que vi el otro día me pareció el súmmum del respeto: es impensable para ellos, desde luego, que cuando sacan el perro a pasear y éste suelta el regalo, no recojan el obsequio. Pues bien, vi el otro día una señora que paseaba a su perro, y el chucho se meó en una farola. La señora, acto seguido, sacó una botellita de agua y echo un poco de agua en el trozito de farola en el que se había meado el can. Vivir para ver.

Por cierto, ya he vivido, aunque no directamente, el ser empujado por un señor que se dedica a empujar a la gente en las estaciones. En realidad, creo que estos señores no harían falta, porque la estrategia a seguir por la gente que se sube en el tren es entrar de culo en el tren, apoyar las manos en el marco de la puerta (estando ya dentro) y empujar con todas tus fuerzas hacia dentro. Y cuando digo "con todas tus fuerzas", no exagero. Y ¡la gente no dice ni mú!

Hablando de trenes, el otro día iba con Marin kun en el tren de la mañana, como sardinas en lata. Yo iba con una mano agarrado al asidero y con la otra entre la gente, aprisionada. Marin me preguntó que dónde tenía la mano, a lo que el contesté que abajo, que no la podía mover. Me sugirió que la tuviera a la vista, por el problema de las "señoras que son tocadas en el culo por salidorros". Obviamente, le indiqué que no iba a hacer nada, pero él me dijo que era por mí, porque había chicas que sabiendo esto, se dedicaban a acusar a la gente de que les había metido mano con el objetivo de sacarles dinero, y la forma de evitarlo es tener ambas manos a la vista para que no hubiera ningún tipo de problemas.

En fin, muchas aventurillas que contar... esto ya será en persona tomando un zumo de pera.
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Oct. 18th, 2010

zorro

direcciones en japón

Sabía ya que el sistema de direcciones en Japón es muy diferente al nuestro, pero hasta que no te dan una dirección para que vayas hasta ella no sabes hasta qué punto es un lío para nosotros, que estamos acostumbrado al sistema occidental.

He encontrado este vídeo que explica bastante bien la base


Al contrario de lo que dice el vídeo, hay calles que sí tienen nombre... pero únicamente las principales, que me ha servido a mí para poder cuadrar el mapa que tenía en mano. Aparte de eso, su función es ornamental.

Al final, todo se reduce a mirar en google maps la dirección, ir con el plano impreso al lugar, y todos contentos.

Uno puede pensar que es igual que el occidente: si no sabes dónde está una calle, no hay más remedio que mirarla en el callejero. Esto es cierto, pero muchas veces te dan una dirección y conoces la calle, con lo que el trabajo "sucio" ya está hecho, y encontrar el número del portal es automático. O incluso preguntas a alguien por la calle, y te puede indicar. Pero aquí muy rara vez va a ocurrir que te den una dirección y sepas por dónde anda, y mucho menos que preguntes por número de bloque a alguien de la calle y te sepa responder.

Para solventar este problema, existen en Japón los "kouban", abundantes minicomisarías de policía repartidos por el barrio, cuya labor principal es:

- Servir de oficina de objetos perdidos
- Dar direccciones a la gente.

La segunda función es extremandamente útil y usada, dado cómo van las direcciones aquí.

En fin, vayamos a un caso práctico: el festival comenzó cuando un colega me dijo que fuera a su casa:

"Sí, vente a 東京都中野区東中野2-25-4, apartamento xxx". Y se quedó tan ancho, el tío.

東京都: prefectura de Tokyo
中野区: ciudad de Nakano
東中野: barrio de Nagashinakano
2: zona
25: manzana
4: número de edificio

Hasta el punto de "barrio", puedes saber más o menos por dónde van los tiros. Cuando empiezan los números es cuando ya hay que echar mano de un callejero, kouban, internet, o confiar en la fuerza.

Afortunadamente, si pones esto en el google maps te indica con precisión dónde está. Ahí podéis ver también la numeración de las manzanas de la zona.
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Oct. 12th, 2010

zorro

y finalmente... miyajima

 El último destino del viaje fue la isla de Miyajima, en la prefectura de Hiroshima.

Me alojé en un ryokan típico japonés, que aunque era un poco más caro, lo preferí como guinda del viaje. Me dieron el yukata típico para estar dentro del ryokan, y pude darme en el baño comunitario del ryokan. En la habitación, por supuesto, cubierta de tatamis, estaba el futon preparado.

En la isla había varias cosas por ver, pero preferí tomármelo con calma y visitar principalmente los alrededores de la famosa puerta flotante. Lo que se ve al fondo es Honshuu.



La marea en la zona es particularmente interesante; llega a cubrir toda la extensión de la puerta hasta el punto que los barcos pueden navegar por dejado de ella y alcanza el santuario construido sobre pilones sobre el mar.

Cuando la marea baja, se puede llegar hasta la puerta caminando.




 De nuevo, la isla plagada de "dóciles" ciervos...

La calle principal del pueblo era muy animada, con muchos puestos de recuerdos y restaurantes. Farollillos por doquier y comerciantes a pie de calle. Esto lo cuento porque a eso de las seis de la tarde me fui al ryokan para descansar un poco y salí a las ocho, que ya era completamente de noche, para ir a cenar. Y ocurrió que estaba absolutamente todo chapado. Ni farolillos, ni comerciantes, ni luces encendidas, ni nada. Por no haber, no había ni gente. Era el único que estaba caminando por una calle desierta. Por un momento miré de nuevo el reloj, pensando que lo había mirado mal, porque parecía que fueran las tres de la mañana... y no, efectivamente eran las ocho de la noche. Todo estaba cerrado a cal y canto, con una mísera farola para iluminar toda la calle y, encima, había algo de bruma. Vamos, un festival (o matsuri, vaya).

Afortunadamente al final encontré el único sitio que estaba abierto para cenar algo. Me costó, pero lo encontré.

Al día siguiente volví pronto para coger el shinkansen de vuelta. Quería haber tenido tiempo para ir a ver Hiroshima un poco, pero era estirar demasiado las cosas... así que nada, JR Pass en mano, y pa dentro.





Cuento de nuevo lo de los shinkansen, porque viendo de nuevo el vídeo está claro que me explico como el culete: existen diferentes tipos de shinkansen: el Nozomi (deseo), Hikari (luz) y Kodama (eco). La diferencia entre ellos es el número de paradas intermedias que tienen. El Nozomi es prácticamente directo, y el Kodama para en todas las estaciones. Con el JR Pass no se puede coger el Nozomi, pero sí el Hikari y el Kodama.

Otra cosa que iba a decir en el vídeo pero que no sabía exactamente la fecha (y de nuevo, quedo como el culo), es cuándo se construyó en shinkansen. La primera línea es de 1964. ¡Toma ya!

Y aunque no podía usar el Nozomi, a la vuelta desde Hiroshima a Tokyo sin darme cuenta me metí en uno. Se cierran las puertas, y poco a poco va cogiendo velocidad. Y es cuando anuncian por megafonía un "bienvenidos al tren Nozomi con destino Tokyo". Mierda. Cagada habemus. Cuando llega el revisor, le enseño en JR Pass haciéndome el loco, y claro, él, a la japonesa, me dice que he cogido un tren equivocado. "A la japonesa" quiere decir que cuando el tío cogió el billete empezó a mirar horarios, a gesticular, a resoplar, a mirar de nuevo el billete... pero en ningún momento me dijo nada, hasta que yo le pregunté si había algún problema (de nuevo, haciéndome el loco). Me invitó amablemente a bajarme en la siguiente estación y la verdad es que respiré aliviado, porque estaba viendo que me hacían pagar el billete de Nozomi, y vale un pastizal.

Este sábado pasado estuve en Nikko, pero hubo un calabobos durante todo el día que hizo la visita bastante desagradable
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Oct. 8th, 2010

zorro

osaka

 Después de Nara, Osaka. Después de estar en ciudades como Kyoto y Nara, mucho más tradicionales, el contraste es brutal. De hecho, Osaka es otro de los motores de la economía de Japón, junto con Yokohama y Tokyo, y es mucho más parecido a una gran metrópoli como Tokyo que a otra cosa. 

Había cosas que ver, pero preferí dar paseos por los diferentes centros neurálgicos de la ciudad y relajarme un poco. Subí al "Umeda Sky Building", desde donde había unas vistas impresionantes de la ciudad


Desde aquí también se podía ver una vista bastante típica de Osaka; y es que el entramado de carreteras por encima del nivel del suelo que hay abruma un poco si no estás muy acostumbrado...



Cuando llegó la noche, me di cuenta que me había dejado la dirección del un bar que me habían recomendado en el hotel, y me tocaba de nuevo buscarlo en internet. Me metí en una especie de cyber café, llamado "media cafe popeye" y lo que me encontré fue bastante curioso: había un recinto con ordenadores con sus butacas muy cómodas, una zona con muchas máquinas dispensadoras de comida y bebida, muchísmos cómics para poder leer, duchas, baños... y lo que aún no me queda muy claro para qué era, sin pensar mal: habitáculos privados. Vamos, todo lo que un buen friki puede desear.

Por cierto, que ahí al lado del media café había un bar que se llamaba "Bar catalán", y estaba perfectamente decorado con una bandera francesa y otra española. En el bar estaba escrito en francés algo así como "te traemos la cocina catalana del sur de Francia". Ahí queda eso.

Con la dirección del bar recomendado de nuevo en mi poder, me metí de lleno en la zona de ambiente de Osaka; por lo que he visto, más o menos del mismo estilo que la de Tokyo: lugares complicados de encontrar si no sabes bien cómo llegar y bares pequeñajos con un ambiente muy acogedor.

En uno de los bares en los que entré, el dueño propuso a los cuatro clientes que había que escribieran mi nombre con ideogramas. Hago un pequeño inciso sobre cómo se "japonizan" los nombres occidentales: la fonética japonesa es bastante limitada, y por ello, tu nombre ha de sufrir unos pequeños cambios fonéticos. Finalmente, el nombre se escribe en un alfabeto llamado katakana, cuyos símbolos son carentes de significado. Este es el método que se usa, y es unívoco. Sin embargo, los nombres japoneses se escriben con ideogramas kanji, que tienen significado. Pues bien, lo que hicieron fue cambiar el katakana de "Jose" por kanji, de forma que ahora mi nombre tendría significado.

Esto es algo más bien artístico, porque no existe una única adaptación. Hay que escoger de todos los posibles kanji que se pronuncien "jo" y "se", y combinarlos para que al final quede algo apañado.

Los candidatos que salieron fueron los siguientes:

千世: por lo visto, éste es el menos currao... los demás se rieron del que lo había escrito porque se había comido poco la cabeza. Son dos ideogramas sencillitos, casi prototipos de la pronunciación "Jose". El primero significa "mil" y el segundo "mundo"

帆瀬: gustó bastante. "Vela" y "torrente". Parece que es el que más podría pasar como nombre japonés auténtico.

火勢: "fuego" y "fuerza".

法聖: "ley" y "sagrado"

Tenía pensado ir al castillo de Himeji, pero me avisaron de que estaban haciendo obras; podía ir, pero no podría ver el interior, y la visita no merecería la pena... así que se quedó sin ver, muy a mi pesar.
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Sep. 30th, 2010

zorro

nara

Estoy en el guesthouse de Nara; ya han pasado el par de días que tenía pensado pasar aquí.

La ciudad es bastante pequeñita, pero tiene unas visitas obligadas para alguien que visite Japón. Posee el templo Todaiji, el cual tiene en su interior una estatua de Buda de 16 metros. El templo está en un inmenso parque con varios centenares de ciervos, considerados sagrados. El parque está lleno de caminos y más templos, y puedes pasar el día pateándotelo y no verlo todo.

Los ciervos, "dóciles" según la guía, se aprovechan de que son intocables para acosar al inocente turista. He visto varias niñas que se han confiado dándoles de comer, y sin darse cuenta se han visto rodeadas por una decena de ellos... y ante tal situación, correr es mejor opción, no sin ser perseguida por la manada de ellos. Al final, la niña llorando, y los ciervos, con su aura sagrada regocijándose...

En fin, mientras visitaba el templo Kokufuji, le pedí a dos tíos mexicanos que me sacaran una foto. Como seguíamos el mismo itinerario, hicimos la ruta juntos. Hablando, hablando, me decían que llevaban viviendo juntos 15 años... y puesto tan en bandeja, tiré un poquito del hilo y resultó que eran pareja.

Fuimos hasta el templo Todaiji, cuya estructura de madera que aloja al gran Buda, según la guía, es la mayor estructura de madera del mundo. Si lo dice la guía...







El resto del día estuvimos paseando por el parque y charlando. Cuando estábamos comiendo, me llama mi madre. Un extracto de la conversación fue así:

- Ná, me he encontrado con unos mexicanos y estoy comiendo con ellos ahora...
- ¡NO!
- ... ¿no?
- ¡Que no hables en español con la gente! Júntate con japoneses...

Vale, mamá. La próxima vez que me llames, a ver qué podemos hacer al respecto... Madres.

Estuve por la noche cenando en un restaurante de sushi kaiten (de los que tienen la cinta que se mueve) que estaba vacío. Me senté delante del cocinero, y me dijo que le fuera diciendo el sushi que quisiera, que me lo hacía. Y así fue. "Sumimaseeen! maguro sushi o kudasaiiii!". Estuvo chulo ver cómo lo hacía en un plis-plas; y el tío al final me fue recomendando pescados para el sushi...

Hoy, con un día de perros que ha hecho, he estado en el templo Horyoji. Nada especial que contar... muy bonito, muy japonés, muy "temploso", con su pagoda de varios pisos y esas cosas...



Por la tarde, sin nada mejor que hacer por la lluvia, he ido con un chaval alemán del guesthouse (para desgracia de mi madre) a unos baños públicos del barrio. Tenían un aire cutrecillo que le daban un toque especial. El funcionamiento de los baños es el siguiente: antes de meterte en cualquier "ofuro" (la bañera con agua caliente) tienes que limpiarte bien con jabón bien enjabonado. Cuando ya estés limpio, puedes meterte en el ofuro, que los hay de diferentes clases: aguas con varias temperaturas, chorros, minerales...

Y para acabar, foto artística del día



Mañana salgo para Osaka. Al final he decidido sacrificar un día de Osaka e ir al castillo de Himeji, por recomendación de Xesco y de la guía.





Sep. 28th, 2010

zorro

kyoto

Estoy en el albergue de Kyoto, después de varios días por la ciudad. Como bien apuntaba Xesco, es un lugar para estar varias semanas para verlo todo con tranquilidad; pero tres días es lo que había, así que me he dedicado a ver lo que me ha parecido más interesante.

Supongo que al igual que los guiris que van a España y se dedican a ver catedrales y acaban hasta los mismísmos de ellas, aquí pasa más o menos lo mismo con los templos budistas y sintoístas. Y es que Kyoto es el lugar de los templos por doquier:



Templos en los cuatro puntos cardinales. Todavía estoy en bastante encantado con ellos, pero no me extrañaría que cuando acabe este mini viaje esté un poco hartito de todos ellos.

Haré un repaso por los sitios que me han gustado más:

Primero, "el Paseo del Filósofo". Es un paseo de un kilómetro más o menos por un paraje muy tranquilo. Sigue el curso de un riachuelo y está rodeado por árboles; por lo visto, en primavera todos los árboles florecen y el lugar gana varios enteros, pero con lo que he visto ya me ha parecido chulo.



En realidad no tiene más que eso, pero es un magnífico ejemplo de la diferencia entre lo que puede ofrecer Tokyo y Kyoto.

Al finallizar el paseo está el templo de Nanzen, con una discretísima puerta en su entrada.



Y dos de las cosas más características que tiene Kyoto: el templo de Ryoan (que quiere decir "dragón pacífico"), en donde está uno de los jardines zen más famosos del mundo.



Por cierto, respecto a los jardines zen, estuve también en el del templo Daitoku. Allí no me permitieron hacer fotos, pero me dieron una guía con el significado del jardín. Una ida de olla, con ríos de la vida, muros que representan nuestras dudas, océanos y representaciones de animales que nos ayudan en las diferentes etapas de nuestra vida. Sin embargo, en este del Ryoan, el panfletillo decia: "este jardín está abierto a la interpretación de cada uno". Y más anchos que altos. Yo me quedo con "en la vida nos encontraremos rabos de muchos tipos: grandes, pequeños, y vendrán acompañados o serán solitarios; a veces habrá épocas en las que no habrá rabo que valga. Como las rocas en la inmensidad del jardín". Si es que cuando uno se pone, sale oro.

Y por último, el santuario Fushimi. Grandioso, sin más. Un par de horas de paseo bajo las toriis y la sombra de los árboles.



Ha habido varias anécdotas durante este viaje:

La primera, cuando estuve en el templo de Nanzen, me encontré a un italiano que me preguntó en japonés si era de Italia. Le respondí, de nuevo en japonés, que no, y con la tontería continuamos hablando así. Estuvimos un par de horas charlando y haciendo turismo, y los japos de verdad que nos veían hablar se quedaban flipados :)

La siguiente, cuando estaba en el templo de Daitoku. No había practicamente nadie, aquello era un remanso de paz y sólo se veía a alguna persona encargada del templo. Pues bien, veo a dos turistas que llegan caminando en dirección contraria a la mía y cuando están a mi altura, le digo a la chica:

- Perdona... ¿Nos conocemos?
- Tú has ido al mismo colegio que yo, ¿no?

Efectivamente, una compañera del colegio. Pedro, si me lees, era Patricia, la de COU. Mu fuet-te.

Cuando estaba en el santuario Fushimi me encontré con un grupete de barceloneses de mi edad más o menos y me acoplé a ellos. La verdad es que agradecí socializar un poco, porque llevaba tiempo sin poder comunicarme sin ningún tipo de barrera. Comimos en un sitio muy tranquilo en mitad del bosque del santuario, y les hice de traductor.





La última cosa que me pasó es una chorrada, pero me hizo mucha gracia: estaba dentro del metro cuando llegamos a una estación; en ella se iba a montar una madre con sus dos hijos, de unos 10 y 11 años. No sé muy bien qué ocurrió, pero el mayor le quitó el zapato a su hermano y sin querer se le cayó a la vía, entre el andén y el vagón. La madre se dió cuenta de lo sucedido cuando las puertas ya se habían cerrado, miró al chaval pequeño y este empezó a llorar porque le faltaba un zapato, mientras señalaba al hermano, acusándole. Éste, le daba explicaciones a la madre que no debieron ser muy conviencentes porque ella le arreó un PARAGUAZO en toda la cabeza que le dejó fino. Así que ahí estaba el panorama: un niño sin un zapato llorando, el otro también llorando les hostión que le dió la madre, y ella mirándome con cara de "es lo que hay", mientras sonreía tímidamente, ante lo ridículo de la situación.

 

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