Todo comenzó con una llamada a
gorkabear. "Id al
Bear's Den, que os gustará".
Pusimos rumbo al garito de marras, en el barrio de Le Marais, a 10 minutos desde nuestro apartamento. Al entrar vimos un local cutre de cojones, estrecho,
sin humo y con bastante gente. Pedimos una cerveza y al rato vemos que hay unas escaleras hacia abajo... nos encaramos por el angosto pasadizo hasta el piso inferior, en donde había menos luz, poca gente, un ambiente más discreto, una sospechosa entrada hacia una zona
con muy poca luz, un par de recipientes con condones y lubricantes para dar y tomar, como dijo Hugo, nunca mejor dicho , y una barandilla hacia... un nuevo piso inferior.
En el nivel -2 nos encontramos una pequeña pista de baile, que se fue llenando de gente según avanzaba la noche, a la vez que ganaba en luces de discoteca. Y lo mejor, la música, que era diferente de la zona de bar: éxitos ochenteros con base "dance", y oyes, que las piernas se empezaban a ir solas... El primer día nos quedamos un par de horas bailando, bebiendo, medio hablando con la gente y riéndonos.
Los días siguientes también acabaron en el "Bear's Den", más o menos con la misma juerga. Lo que cambiaba era el sitio de cena: uno de los días fuimos a comer a un sitio cuya especialidad era la carne. Nos llevaron al piso de abajo en donde comimos en la barra un par de entrecotes y una botella de vino, que da alegría y calorcillo al cuerpo. No sé qué nos estábamos contando, pero entre el vino y las risas la gente no paraba de mirarnos.
Otro día fuimos a un mexicano en donde había 2x1 de margaritas. Pedimos una
jarra de ese gran brebaje, después de otra. Dos litros de margarita para dos personas. Y claro, esa noche en el Bear's Den fue me-mo-ra-ble: empecé a chapurrear francés, solté un par de "désolé, yo no compro pan" (no sé por qué se reía Hugo), me encontré con un colega de Barcelona, vimos a un conocido de Almería, charlamos con un canadiense, argentino, venezolano, algún que otro francés... y venga a mezclar cervezas con la margarita. Teníamos pensado levantarnos temprano a la mañana siguiente para ir a ver la torre Eiffel, pero no sé qué pasó, que a las 12 de la mañana seguíamos en la cama. Algo pusieron en el margarita, seguro.
Una de las noches quisimos ir a una fiesta especial que había. Nos ganamos una bronca del taxista que nos llevó porque llevaba una hora esperando en una parada de taxis y hacer una carrera tan corta no le salía a cuento... Pero llegamos al lugar, pagamos los 12 flindis que costaba la entrada, pagamos el ropero, vimos el percal y duramos 10 minutos. Otro taxi y pa casa. Creo que, desde que decidimos ir a la "super fiesta", nos salió la siguiente hora a 1€/minuto/persona.
En fin, que lo que he aprendido es que "den" significa "guarida" y que en Francia hay una ley antitabaco 100% eficaz.
Chimpún